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Cádiz no pide permiso: así se vive su carnaval

  • Writer: Nathalia Riveros
    Nathalia Riveros
  • Jul 6
  • 3 min read

Mario, se deja llevar entre la multitud, y a fuerza de sostenerse en solitario en su andador, lleva su paso cansino. Aun así, exhibe una alegría que se desborda por el anuncio de venta de chicharrones y cervezas, todo inmerso en pura ficción. El también quiere ser parte, y lo es, de la algarabía desbordante del Carnaval.


El Carnaval de Cádiz es una de las fiestas más emblemáticas y populares de España. Declarado de interés internacional y convocante de viajeros de todas partes que acuden en febrero de cada año a las ya famosas carnestolendas tardes y noches que se extienden por casi 3 semanas.


Imagínate vivir una fiesta así, en el casco histórico de la ciudad, marcado por callejuelas angostas y laberínticas en una pequeña península rodeada de mar donde se montan fiestones de aquellos. En Cádiz es muy típico disfrazarse con cosas caseras: cartón, bolsas, plásticos, globos, papel de aluminio… ¡La creatividad manda!



¨Aristócrata de barrio cobrando ayuda social, que luego va votar a esa misma camarilla que lo va explotar¨.


El Carnaval de Cádiz, escapa también a la voluptuosidad del cuerpo para dar lugar a la estética caracterizada por su humor, sátira y crítica social. Así, a diferencia de otros carnavales más enfocados en el desfile o el espectáculo visual, aquí prima la palabra, el ingenio y la ironía. Las purpurinas de otros lares ceden al papel picado que desborda desde los finos balcones, protegidos de hierro forjado. Las agrupaciones cantan letras cargadas de crítica política, social y cultural, siempre con mucho humor…. Y mucho ritmo.


¨Un golfo, un playboy tan aventurero, un golfo, un busca vidas, un arrabalero. ¨[1]


El carnaval callejero, convoca desde tempranas horas, donde emergen las agrupaciones mas disparatadas en su trajes creativos y satíricos, con coplas rebeldes que lo cuestionan todo al son de músicas, todo en un ambiente festivo de risas y convivencia, apretujados en las diminutas calles de la ciudad ¨vieja¨. Ojo que también hay carnaval para niños y niñas en familia. Alegría rebosante para todas las edades.


¨ YouTube, YouTube, si no salen a la calle como niños y niñas para jugar, como esperan que salgan cuando grandes pa luchar¨.


Desde lo visual, también surge la participación popular, con humor inteligente, que se renueva cada año. Son versos nacidos de la gente, en noches sin sueño y resueltos con esperanza.

¨Y cuando se acabaran los telediarios, gritando muerte a diario, de compañeras que solo pretenden el deseo libertario de salir solas a caminar¨.


En esas fiestas dionisiacas no hay censura y se habla al son de guitarras, bombo, violines y pitos gaditanos en rimas bien marcadas, siendo el blanco perfecto famosos, reyes, futbol, política y mucho cotilleo. Nada se libra de la crítica con humor. Y también se cantan al amor que se fue, a la injusticia que lastima y al futuro que se anhela.


¨Pues gracias a la tierra mía, con el corazón de migrante, con sangre de Andalucía¨.

El espectáculo oficial transcurre en el teatro Manuel de Falla, donde tras maratónicas sesiones son premiadas los mejores bandas o carruseles, las cuales, ganen o pierdan toman el compromiso de desfilar unos días después por las calles de la ciudad.



El carnaval no pide permiso: irrumpe, como Don Mario en su andador. Y es ahí donde las coplas vuelan de balcón en balcón. Cada esquina es un escenario y el humor y la risa toman la bandera de esa ironía en una forma de verdad.


Y cuando la madrugada cae sobre la bahía, Cádiz suspira. Porque sabe que el carnaval es una forma de existir, una manera brillante de decirle al mundo que, incluso en la herida y la melancolía se puede sembrar alegría.


[1] Todos las versos citados están sujetas a derecho de autor.

 
 
 

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